Nuevo artículo de este repaso que le estamos haciendo a las candidaturas a llevarse el premio final en esta 90ª edición de los Oscars.
En este artículo vamos a repasar las actuaciones masculinas de una noche que se acerca y que nos tiene ya nerviosos, las quinielas apunto, el termo de café esperando a ser rellenado y todo listo para disfrutar de LA GALA DEL CINE mundial.
Cinco actores optan a llevarse el premio a MEJOR ACTOR del año y el trabajo de todos es fantástico. Para ser justos debo decir que no pude con uno de ellos, pero ya lo expresaré de forma más detallada cuando toque.
Por empezar por uno empezaré por Timothée Chalamet, la sorpresa de la noche. El jovencísimo neoyorquino hace un papel fabuloso en Call me by your name. Su nominación puede ser una sorpresa para todo aquel que no haya visto la película, pero la interpretación de Chalamet es simplemente perfecta. Nostalgia, deseo, alegría, pesar, responsabilidad, miedo… todo eso nos hace sentir el actor con su gran trabajo en una muy buena película. No creo que se lleve el oro a casa, pero desde luego nadie puede opinar que la nominación del joven Timothée es regalada.
Otro joven que aparece como una sorpresa mayúscula en las nominaciones es Daniel Kaluuya. Otra actuación memorable que cuenta además con el factor en contra que no suele ser, su película, de un género que la academia tenga muy en cuenta. No obstante, el trabajo de Kaluuya en la inquietante Déjame salir es, sin duda, una lección de interpretación donde algunos momentos te dejan clavados al sillón (los que hayan visto la película entenderán esta frase mejor que los que no). Al igual que ocurre con Chalamet, veo muy difícil que Kaluuya suba las escaleras para recoger el Oscar.
Denzel Washington hace un papel muy bueno en Roman J. Israel, Esq. El problema no es el actor, que sin ser uno de mis actores favoritos debo reconocer que es muy buen actor, el problema es la cinta en sí. La película es mala, pero mala de solemnidad y no pude con ella. Sé que no es del todo justo, pero la película hace peor una buena actuación de Washington, que tendrá que esperar para repetir galardón.
Y ahora hablamos de un peso pesado. Un actor mayúsculo. Creo que el mejor actor de los últimos años aparte de premios y reconocimientos. El grandísimo Daniel Day-Lewis hace un trabajo increíble dando vida a Richard Woodcock en El hilo invisible. Y es una actuación magistral porque lo hace todo bien. Es natural dentro del egocentrismo que demuestra su personaje en cada escena. Es pasional en los momentos que deja abrir su corazón y comparte planos con una E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R Vicky Krieps. Es frágil, amable, considerado y desconsiderado y todo ello olvidándote que es Daniel Day-Lewis el que está ahí. Los gestos, el lenguaje corporal, las miradas, las palabras, los silencios. Todo es perfecto para que Daniel se lleve su cuarta estatuilla a casa, pero….
Pero queda la actuación del año. A algunos les parece que el favoritismo de Gary Oldman por El Instante más oscuro obedece más a un tema de caracterización que a la actuación en sí. A los que opinan eso los respeto, pero no hemos visto la misma actuación. La fuerza en los momentos más duros de la cinta, la fragilidad y soledad que sienten en el personaje son llevados más allá por Gary Oldman en una interpretación sobresaliente. Para mí no es su mejor papel, pero si debe ser el mejor del año. Con permiso de Daniel Day-Lewis este año es el de Oldman, que por cierto ya era hora.